20 marzo 2015

Relato nuevo: "El reality"


Como siempre, pasa mucho tiempo entre historia e historia, pero vamos, poco a poco salen cosillas. Espero que esta no os resulte muy desagradable. ¡Nos leemos!


EL REALITY

Tras meses de pruebas absurdas, debates televisados y venta de inservibles productos patrocinados que poco o nada tenían que ver con el concurso, este llegaba a su fin y la cadena de televisión que lo retransmitía se frotaba las manos pensando en las entrevistas y ganancias que les iba a proporcionar el éxito que estaban teniendo, a pesar de haber empezado con mal pie. Las críticas, protestas e incluso denuncias a las que habían sido expuestos no les habían proporcionado más que publicidad gratuita y copiosas ganancias.
Si bien  es cierto que, aunque nadie había obligado a nadie a ser parte del programa, todos aquellos que se encontraban  dentro de la casa estaban lo suficientemente desesperados como para no tener nada que perder y sí mucho que ganar si accedían a vender su privacidad y su imagen.
El público estaba expectante, se pegaban a sus pantallas como si su vida dependiese de lo que iban a ver en los segundos siguientes.
La presentadora se ajustó coquetamente el volante de su entallado vestido preparándose para anunciar lo que todos esperaban: Tras la pausa publicitaria se cerrarían las votaciones y se revelaría el nombre del  ganador.
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Los concursantes seguían con su rutina diaria ajenos a todo aquello que ocurría fuera de la casa. Uno estaba limpiando la cocina, un par descansaban profiriendo sonoros ronquidos, algunos habían optado por el Jacuzzi y los menos se encontraban disfrutando de una partida de cartas.
Una voz sin cuerpo procedente de los altavoces estratégicamente situados por las habitaciones informó de la necesidad imperiosa de que todos los habitantes se personaran en el salón y, tras un par de minutos, todos habían cumplido la orden, sabedores de lo que les deparaba.
-Buenas noches, chicos, la audiencia ha hablado. Con un setenta y cinco por ciento de votos, el ganador de Gran Paciente es… ¡Alejandro! ¡En breve la ambulancia pasará a recogerte para llevarte a nuestra cínica donde recibirás el trasplante de pulmón que has ganado! Querido público, a partir de mañana les invito a acompañarnos en nuestro nuevo programa “Trasplante en directo”, donde podrán ser testigos en primera mano de la operación de Alejandro. Gracias por su confianza.

09 febrero 2015

Relato de ciencia ficción: "Elementos emergentes"

La vueltas que da la vida... llevaba un montón de tiempo sin escribir ni una palabra y hoy estaba charlando con un amigo en el desayuno y a raíz de un comentario suyo se me ha encendido la bombillita y en un tris trás me ha salido este mini relato. 

Espero que lo disfrutéis y, si os ha gustado no dudéis en compartir el enlace:

ELEMENTOS EMERGENTES

Tenía el sistema recién actualizado y aún no se había acostumbrado a esos típicos cambios pequeños que hacen que te desorientes durante unos segundos buscando aquello que necesitas porque ya no está en su ubicación habitual.

Tras diez horas conectado a una red lenta que se cortaba cada dos por tres esperaba que el cambio hubiese merecido la pena y que esa actualización tan publicitada y de la que todo el mundo hablaba maravillas realmente cumpliese lo prometido.

Se preparó una cena rápida para no perder más tiempo y la hizo desaparecer con hambre feroz en cuestión de segundos.

Al fin estaba solo frente al programa y se dispuso a comprobar que todo funcionaba como debía y que no iba a ser necesario ningún parche más. Todo iba perfecto hasta que recibió la notificación. Sin darse cuenta aceptó la llamada entrante y, con ella llegó el virus que infectó todo rápidamente, devastando a su paso cualquier cosa que tocaba.


Si tan sólo hubiese tenido activado el bloqueo de elementos emergentes… si no hubiese bajado el firewall… Ahora volvía a estar atrapado, su corazón robótico había sido infectado otra vez por ella… ¿Cuándo sacarían una actualización que eliminase de una vez la amenaza de volver con tu ex novia?

02 diciembre 2014

Dulce Navidad (Mini relato festivo)

A estas alturas ya estamos todos metidos de lleno en el sentimiento Navideño. Ya están puestas las luces, en algunas casas han colocado el árbol y todos hemos soltado la lagrimita con el anuncio de la lotería.
Pues ahí va mi pequeña aportación al espíritu de estas fiestas, espero que os guste. 

DULCE NAVIDAD

Era uno de diciembre y sus pensamientos ya estaban encaminándola hacia una oscura sensación de agobio.

Se acercaba la Navidad y ella sabía que estas fiestas no iban a ser tan idílicas como en las películas. Trató de pensar en otra cosa, pero inexorablemente, las malas vibraciones le hacían volver una y otra vez recordar cómo había salido todo el año pasado y a prepararse para lo que le deparaba este.

Los días transcurrían y su buen humor iba desapareciendo a pasos agigantados, todo el mundo lo notaba y su rendimiento laboral se resentía.

Por fin llegó la Nochebuena, se puso un elegante vestido, se maquilló y salió dispuesta a llegar a la fiesta familiar portando la mejor de las sonrisas.

Todo transcurrió como esperaba, y el resto de las festividades tampoco aportaron ninguna novedad, parecían fotocopias del año anterior.

En la quietud de su casa, la víspera de la vuelta al trabajo, se preguntó una y otra vez por qué era tan desgraciada. ¿Qué había hecho ella para caer en una familia como aquella? ¿Por qué no eran las cosas como se suponía que debían ser?

No creía estar pidiendo demasiado, sólo ansiaba vivir lo mismo que mostraban las películas: Broncas, insultos y peleas Navideñas.

FIN.

07 marzo 2014

Relato de ciencia ficción: "La conferencia"

Esta vez vengo con un relato calentito recién sacado del cajón de sastre que es mi cabecita loca.
La idea se la tengo que agradecer a Alberto (@Kradven) que una es agradecida y hay que darle al César lo que es del César.
Ea pues, de mi procesador de textos a vuestros corazones (toma horterada, jajaja)

LA CONFERENCIA

La sala estaba a reventar, pese a que se trataba del auditorio más grande de la Universidad, la noticia de que esa tarde el Doctor Hans Trapper iba a comunicar lo que, según él era “el mayor descubrimiento sobre encuentros del tercer tipo en la historia de la humanidad” había atraído a multitud de medios de comunicación, miembros del consejo estudiantil, alumnos e infinidad de curiosos.

Pese al ruido infernal que armaba tanta gente agolpándose para conseguir el mejor sitio de la sala, en el momento en el que el ponente hizo acto de presencia se hizo un silencio sepulcral roto solamente por el sonido de sus pasos por la tarima mientras se dirigía al atril.

Lentamente, el científico se posicionó, sacó sus anticuadas lentes del bolsillo de su ajada bata que alguna vez debió ser blanca; se aclaró la garganta; paseó su mirada por la zona de bancos y finalmente habló:

-Siempre creímos que éramos los únicos seres lo suficientemente evolucionados como para ser conscientes de nuestra propia existencia. No estábamos preparados para encontrarnos con esto.
Sé que muchos de ustedes se estarán preguntando cómo podemos estar tan seguros de esta afirmación, yo mismo negué la evidencia durante los años que ha durado  este estudio pero no se puede dar la espalda a lo obvio.

Miles de años mirando a las estrellas en busca de respuestas a las grandes preguntas, suplicando que se nos concediese la oportunidad de contactar con entes procedentes de otro planeta, allende las galaxias; generaciones enteras soñando con esa posibilidad, componiendo canciones, historias y teorías y por fin tenemos ocasión de cumplir este sueño.

Sé que como periodistas que son querrán dar a conocer al público esta noticia y es probable que muchos de ustedes se dejen llevar a la hora de publicarlo causando pánico innecesario, les aseguro que estos seres son inofensivos y jamás osarían dañarnos, al fin y al cabo hace siglos que establecieron contacto y nunca se han reportado incidentes relacionados con ellos.

Disculpen a este viejo investigador, veo por sus caras que tanta charla les está resultando tediosa y comprendo que querrán conocer la identidad del ente que nos ocupa así que no lo vamos a demorar más.

 Frank, por favor, deja entrar a nuestro invitado.

-La puerta se abrió, al igual que la imaginación de los presentes que esperaban que tras ella se encontrase el típico alien de película de serie B con los ojos almendrados, o bien aquél otro verde y viscoso, pero, en cambio, se encontraron con un ser pequeño que, grácilmente se dirigió hacia donde se encontraba el Doctor y, dando un brinco, se posicionó sobre el atril, acercó su boca al micrófono y, teniendo de fondo las risas de los presentes, profirió un sonoro maullido.

05 marzo 2014

Enciclopedias, internet, viejunismo y predicciones fallidas.


Me estaba acordando que hace muchos años (parecen siglos ya) hice un estudio de mercado sobre enciclopedias, nos metieron a un grupo de unas 12 personas en una sala y nos tuvieron debatiendo sobre su uso; nos preguntaron si veríamos más útil una enciclopedia en Internet que una en papel y la rotunda respuesta que obtuvieron fue:
-"No, la gente no va a estar conectándose a internet cada vez que quiera buscar un término o concepto, siempre preferirá papel."

Ahora parece una locura decir eso pero daos cuenta que en la época en la que esto pasó si querías meterte a Internet tenías primero que seguir ciertos pasos:


  1. Ver si no hay nadie al teléfono o si va a estar libre durante el rato que necesites la red. (¿ADSL? Eso era ciencia ficción)
  2. Tratar de conectar (Ordenador lento, modem lento...)
  3. Escuchar una bonita sinfonía de tonos agudos y chirriantes que indicaba que estabas conectándote.
  4. Saber dónde podías buscar eso (¿Google? ¿Eso qué es?)
  5. Esperar y desesperar hasta que te carga la página del buscador
  6. Recorrerte lentamente las pocas opciones obtenidas
  7. Elegir la que parece adaptarse a lo que buscas
  8. Esperar y desesperar hasta que se abra la página
  9. Ver que no tiene nada que ver con lo que esperabas
  10. Repetir pasos anteriores
  11. Tirarte de los pelos, cabrearte y tirar el ratón mientras escuchas al familiar de turno gritando porque quiere llamar por teléfono y estás ocupando la línea.
  12. Desconectarte, levantarte de la silla, coger una enciclopedia y buscar "a mano".

Así que ya veis, viendo el panorama que había, ¿cómo íbamos a ver normal lo de usar internet para cosas como esa?

Dicho esto que sepáis que me siento muuuy vieja, pero agradecida de haberme equivocado entonces con mi predicción. ¡¡Viva san Google y Santa Wikipedia!! :)

31 diciembre 2013

Principio del fin, fin del principio.

Como me gusta ser original voy a hacer algo novedoso: Balance del año. (Ironía modo On)

Los que me conocéis sabéis que ha sido un año demasiado duro y que ha habido muchas veces en las que he caído y no estaba muy segura de ser capaz de volverme a levantar.

Me he sentido muchas veces como Sísifo, empujando esa pesada roca montaña arriba para ver cómo vuelve a caer una y otra vez mientras yo estoy cada ve más cansada.

Pero no me dejo abatir, también ha sido un año de cosas buenas, ha habido mejoras en el trabajo, amistades recuperadas, proyectos hermosos...
La enseñanza que he sacado de esto es que por mucha mierda que te rodee siempre puedes tirar de la cadena y ver cómo se va.

Os deseo un feliz año nuevo a todos y muchas fuerzas para sobrellevar lo malo que se os presente.

¡¡No os atragantéis con las uvas!!


18 noviembre 2013

El "Feisbu"

El "caralibro" como es conocido por mucha gente es un batiburrillo de cosas perdidas.
Me explico:
Igual te encuentras fotos del año de Maricastaña circulando por ahí. (Sobretodo aquellas que son más bochornosas como las de borracheras o disfraces y, por supuesto, en las que sales con cara de empanamiento supino)
Me disponía hace un rato a hacer limpieza entre tanta cosa y he descubierto páginas que "me gustan" a las que no recuerdo haber aceptado, algunas han cambiado de nombre, otras han cerrado y otras siguen ahí, aunque cuando veo sus notificaciones mi cerebro decide ignorarlas...
Manos a la obra entonces... pero... ¿No hay una opción de eliminar varias de golpe? nooo, claro. Hay que ir de una en una abriendo la pestañita de "ya no me gusta"; eso y tragarse las sugerencias que, no sé a vosotros, pero a mí me parece que no dan una (me han recomendado grupos de fans de David Bisbal, por Dios.)
Vamos, Pilar, que tú puedes... un poco más y... andá, un concurso en la página de la editorial "ponga aquí un nombre" o, caray, la página oficial de tal escritor...
Y al final termino con más páginas de las que tenía al empezar porque he limpiado pocas y añadido muchas...
En fin, igual mañana... (#PostureoProcrastinación)


04 noviembre 2013

Relato: Festín

Esto avanza, noto cómo fluyen las ideas para relatos, pidiendo ser escritas.
Este relato va dedicado a Kradven y es fruto de una tontería, tras dos invitaciones de boda se me ocurrió, pero quiero dejar claro que las dos bodas fueron maravillosas y no me sentí como el protagonista en ningún momento.
Dicho esto, espero que os guste:


FESTÍN:

Recibí una invitación a una boda y desde ese día mi vida cambió para siempre.

Recuerdo que mi abuelo me contaba los suculentos festines que acompañaban siempre tan fastuosos eventos, cómo incluso las familias más humildes gastaban hasta la última moneda de sus ahorros en pagar dicho convite.

Con esta idea en la cabeza me dispuse a asistir por primera vez a una, lleno de ilusión e intriga ya que, como todo el mundo sabe, esta tradición ancestral ya apenas se realiza.

Cual arqueólogo en busca de reliquias del pasado, me engalané lo mejor que pude y decidí no desayunar para poder disfrutar como se merecía del banquete.

La ceremonia fue todo un alarde de clichés sacados de los libros de historia, hubo niña vestida de princesa lanzando pétalos de rosa, otra que llevaba las arras, los anillos los traía el pequeño terrier de la pareja en un cojín atado en su lomo. Vestido blanco, votos cursis y arroz del que se te mete entre los pliegues de la ropa y te molestan durante horas. Por supuesto no faltó la interminable sesión  de felicitaciones y fotos con la pareja, que pareció no terminar nunca.

Mis tripas rugían frenéticas, sentía que estaba a punto de desmayarme y empecé a tener alucinaciones plagadas de gambas bailando y solomillos nadando en salsa. Debieron notar algo porque la gente empezó a apartarse sutilmente de mi lado, supongo que temerosos de morir ahogados entre mis babas.

Por fin atisbé un camarero y, vergüenza me da confesarlo, le asalté sin compasión, mas, triste engaño el perpetrado por ese pérfido salón de bodas pues la comanda que con tanto énfasis me empeñaba en atrapar no era más que un par de copas de cava para que los novios hiciesen un pomposo brindis.

Pasado el momento de azoramiento y tras disimular fingiendo que estaba gastando una broma a los presentes, decidí terminar mi “actuación” haciendo una exagerada reverencia, lo que provocó menos risas de las que esperaba y más cuchicheos y malas caras de las deseadas.

Me ofusqué en un rincón rogando a los cielos que todo terminase pronto para volver a casa, por lo visto algo malo debí hacer en otra vida porque no contentos con matarnos de hambre, los novios nos tenían preparada una sesión de tortura disfrazada de juego grupal. La cosa consistía en buscar tu nombre en una pieza gigante de puzle y luego tratar de encajarla con la de los otros comensales hasta formar el nombre de la mesa en la que tenías el sitio reservado.

Tras veinte minutos con la tontería, logré adivinar mi destino y me dirigía a él cuando una joven de aspecto muy agradable me cortó el paso. Como soy de natural poco modesto, pensé que había sucumbido a mis encantos y deseaba conocerme mejor, así que no me pareció raro cuando me extendió un papel mostrándome una gran sonrisa. Volví a equivocarme en mis conclusiones, porque no me estaba dando su número de contacto sino una hoja perfumada con forma de corazón en la que, según la muchacha, debía escribir un mensaje para los novios.

Viendo que si no escribía algo no me iba a dejar pasar, garabateé un “que seáis muy felices” y le devolví la nota. Aparentemente había cumplido el requisito para desbloquear el acceso a la zona de las mesas así que me acomodé y, nervioso, dirigí mi mirada hacia la salida de camareros.

Esperé, esperé y esperé, pero de esas malditas puertas no salía nadie.

Los novios entraron en la sala cogidos del brazo, recibidos por aplausos y pétalos de rosa, se besaron y comenzó a sonar un vals lo que propició que se pusieran a bailarlo mientras la gente sonreía con los ojos llenos de lágrimas. El baile les fue acercando cada vez más a su mesa y, mientras el ritmo decaía, en un gesto claramente ensayado, se sentaron en el preciso instante en el que paraba la música.

Por fin iba a comenzar el desfile de comida, eso que llevaba deseando todo el día. Las puertas se abrieron y casi lloré de emoción pues los camareros portaban bandejas con las viandas. Me llamó la atención que los platos estuviesen tapados con lo que parecían pequeñas bóvedas de metal, pero a esas alturas ya nada me importaba. Descubrí mi plato y entonces sí que lloré, y pataleé de tal manera que tuvieron que llamar a la policía para sacarme de allí.

Ahora estoy en el hospital, recuperándome del ataque de nervios, pronto me darán el alta, pero mi vida social murió en el mismo instante en el que decidí ir a la boda.

Maldita sea esa nueva moda alimentaria, malditos vitaministas y su manía de ingerir todos los nutrientes a través de pastillas.




23 octubre 2013

Nuevo relato: "Corazón roto"

Ha vuelto, la esquiva musa que había decidido hacer las maletas y mudarse a un paraíso fiscal literario ha tenido a bien darme otra oportunidad.

En resumen, que tengo un nuevo relatillo para vosotros, que espero que os guste.



CORAZÓN ROTO:


Su padre le había dado todo y más; se había enfrentado con el mundo sólo para poder darle la vida, sin importar que toda la humanidad lo considerase una aberración. Le había dado amor y había soportado pacientemente los tropiezos que en el camino a la evolución como individuo había sufrido.
La vida no había sido fácil para ninguno de los dos; obligados a huir de su residencia por miedo a los grupos violentos, habían tenido que cambiar de identidad y vivir casi de forma clandestina, temerosos de que alguien pudiese reconocerlos.
Cada día era más complicado conseguir algo de sustento, el dinero escaseaba y no parecía haber luz al final del túnel.
Los años pasaron, lo que antes era anatema se convirtió en cotidiano y, por fin llegó el día en el que no hizo falta esconderse más.
Los ojos de su progenitor se llenaron de lágrimas y nunca se sintió tan orgulloso como el día en el que su hijo consiguió su primer trabajo. La paga era modesta pero les permitió alquilar un pequeño piso cerca del centro junto al jardín botánico y ambos se pasaban los fines de semana admirando y estudiando las plantas, como dos niños curiosos.
Pero pronto la sombra de la enfermedad les amargó tanta dicha. Los años de penurias habían hecho mella en los ya ancianos pulmones de su ascendiente y los médicos poco pudieron hacer por su vida, al cabo de pocos días sobrevinieron los estertores de muerte y su llama se apagó para siempre.
El funeral fue sencillo, tan solo una misa y el enterramiento, nadie más que él acudió, pero no importaba, nunca habían tenido a nadie en vida y no tenía por qué ser distinto en la muerte.
Nunca había estado solo, de repente era consciente de su fragilidad y de que nunca había tenido otro amigo más que él; las ganas de seguir adelante se esfumaron y cada día pasaba más horas junto a la tumba, lamentándose por no haber sido capaz de tener el dinero suficiente para curarle.
Una mañana ventosa de Octubre, el encargado del cementerio mientras hacía su ronda diaria se lo encontró, ya inerte, abrazado a la tumba.
Al día siguiente, las portadas de todos los periódicos reflejaban la noticia bajo el titular:
“La triste historia del androide que murió de pena”

06 agosto 2013

Nekromanteia, rituales de los muertos

Hoy me vais a permitir que escriba una pequeña reseña sobre el libro que me acabo de leer hace unos instantes: Nekromanteia de Daniel Perez Espinosa.

Hacía tiempo que le seguía la pista, tanto tiempo leyendo los tuits de Daniel sobre ella hacían que creciera cada día más el deseo de tenerla en mis manos. (No seáis guarros, que me refiero a la novela)

Por fin, llegó el día... presentación del libro en Generación X, un rato de risas y magia y después... Victor Blázquez presenta a Daniel y se ponen a hablar del libro. Larvas, espíritus, ritos, invocaciones... la magia oscura se cuela en el ambiente y se perciben presencias ajenas al evento... (deben ser compradores de la tienda que no saben de qué va la cosa, jajaja)

Si antes le tenía ganas, en ese momento ya sentía una necesidad imperiosa de poseer un ejemplar, así que cual Gollum me hago con "mi tesoro" y me pongo a la cola para que me lo firme. Ya es mío, sólo mío y esa dedicatoria lo demuestra.



Avatares del destino impiden que puede leerlo con mi habitual rapidez pero me doy cuenta de que eso es bueno, ya que se trata de un libro que no hay que tomarse a la ligera.

Provista de potentes amuletos de protección me dispuse a empezar la lectura y, doy gracias al gran Chthulhu   por no dejar que me poseyera ningún espíritu de los muchos que pueblan la novela.

La lectura al principio se hace extraña pues conoces a Loos el Nigromante con la sensación de que la "película" empezó hace un rato y te has perdido una parte importante, pero pronto te das cuenta de que el protagonista está tan perdido como tú en ese mundo oscuro. Tranquilo, al final todo encaja como un macabro puzzle.

Vas avanzando, capítulo tras capítulo, sintiendo con pánico que la garganta te pica y te da miedo mirar por si  una larva se intenta adueñar de tu cuerpo. Cada sombra a tu alrededor parece moverse y te sientes observado, ya has caído en las redes de Nekromanteia y a partir de ahora todo va a volverse más oscuro.

La curiosidad te puede e investigas un poco sobre Belcebú, Astaroth y Belial y cada vez que te sientes en peligro recitas sus nombres en tu cabeza inconscientemente.

Vives la angustia de Loos, empatízas si querer con él pese a odiarle con toda tu alma, ves como realmente los muertos que le rodean están más vivos que él pese a las ganas de vivir que cree tener nuestro nigromante.

En resúmen:

Si eres de espíritu débil o de mente frágil no te sumerjas entre las brumas de este texto y si lo haces más te vale que superes una tirada de cordura con dificultad alta o puede que tu alma quede ligada para siempre.

Y, debo dar las gracias a Daniel no sólo por llevar mi imaginación a las tinieblas sino por el hecho de que uno de esos rituales de amor me ha llevado a unir mi alma con la de Alberto (@Kradven) puesto que la primera vez que nos vimos en persona fue aquél día, en aquella tienda, y realmente hubo magia. :) GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.